Cuando te sientes perdido


 

 

Querido ser humano, conocemos esos momentos en los cuáles la desesperación te aterra. Cuando sientes que los pies ya no están más unidos y que el suelo se tambalea.

 

Hay días en los que te sientes profundamente perdido, y no sabes a dónde acudir, para sentirte de nuevo bien. 

 

Te planteas todo lo que ocurre a tu alrededor y sientes que necesitas algo de apoyo extra, un cuidado especial que te haga sentirte de nuevo ... seguro.

 

Venimos a recordarte que siempre tuviste el poder de tus emociones para apoyarte. No existen emociones malas o buenas, son simplemente los remos de tu embarcación, que es tu ser interior.

 

Ser humano es una palabra muy profunda, porque engloba el concepto del Ser, que es la unidad con aquello que llamas Divino, y humano, que es la naturaleza que te hace sentirte solo, cuando eres una comunidad con la vida. Te hace sentirte impotente, cuando eres el motor del universo. Te hace sentirte enfermo, cuando tienes el poder infinito de la salud.

 

Todo eso eres tu, y aunque mis palabras te suenen carentes de significa, cuando sientes el dolor y la pérdida, puedes acogerte a ellas, para reemprender el camino de retorno a la alegría, a la unidad, al equilibrio.

 

No desdeñes tus estados de ánimo por ser bajos o no favorables, muy al contrario, siente la bendición que portan, al mostrarte tu humanidad al desnudo. No siempre puedes estar en la cima emocional a cada instante, pero si puedes refugiarte en ti mismo, cuando la realidad a tu alrededor te abrume. Como un oso que se protege del invierno, invernando hasta que llega el momento de florecer de nuevo, permite que tus emociones te guíen con paso seguro, a modos diferentes de convivir contigo y con tu entorno.

 

Hay un tiempo para reír y otro para llorar, hay un tiempo tan sólo para observar, sin implicarse, y otro para actuar. Eso querido ser humano forma parte del equilibrio ancestral, en el que el sol se retira para dar paso a la luna, al igual que tu mismo te retiras, cuando debes habitar sólo en tu interior.

 

Te retamos a que te mantengas acogido por tus emociones, y no las rechaces, entonces serás capaz de sentir el apoyo que te dan. 

 

En el aceptar, existe una sabiduría interna que conlleva compasión y comprensión. Hay un tiempo para descansar de tu afanada vida, de tu constante devenir entre aquello que deseas y aquello que crees que es posible. Lo que haces y lo que deberías, lo que es y lo que no.

 

Querido ser humano, permítete sentirte pequeño por un momento, porque en la humildad de aceptarte tal y como eres, sin compararte si exigirte, resuena un gran poder que renace dentro de ti, y te regala la aceptación y la voluntad.

 

Te apoyamos a cada paso que das, acudimos en tu ayuda cuando nos llamas.

 

Y así es, Uriel.

 




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